lunes, 23 de enero de 2012

Los tigres en la nieve (previo)

       Sobreviviendo al frio y esperando la nieve. La nieve que lo llena todo de luz y de calma. La nieve que se come los ecos trayendo ese silencio como de público que contiene el aliento, expectante; la nieve como todas las lunas llenas de una vida tiradas en la calle, como las hojas muertas de un invierno interestelar, como el humus de una geometría que empieza en los contornos de tu cintura y distribuye toda tu piel -y los cálculos que trataré de memorizar con la mía, asombrado y suspenso alegre como un niño del sur que se levanta un día y descubre la ciudad toda blanca, después de semanas sobreviviendo al frío y esperando la nieve- y acaba en el fastidioso barro que impregna la ciudad y el hielo que hace caminar torpemente a la gente en la calle, no vayan a resbalar, incluidos tu y yo, antes de entrar en la cafetería y sentarnos a ver el rugir de un mundo sin eco, lleno de nieve como una película muy vieja proyectada de nuevo y por primera vez.

2 comentarios:

La Petite Poupée dijo...

Bonita forma de retratar la nieve. No te pierdas bajo los copos y disfruta como un niño de los zapatos llenos de barro, las sonrisas bajo cero y cómo el calor trae calma y paz en forma de piel :)

Un beso!!

Vir dijo...

Me encanta la nieve, la estoy esperando. Si no llega volveré por aquí, porque la veo leyendo. Beso.

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